Arte, política y activismo.

Primeiro filme brasileiro que trata de ntervenções de cunho poético e ações que propõem  o uso reflexivo do espaço urbano.

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Terrorismo poético. O filme

 

Uno de los temas claves del pensamiento posmoderno y su influencia en la práctica artística es el cuestionamiento del sujeto moderno que llevará al reconocimiento de nuevas subjetividades. Subjetividades fuera de nosotros (minorías raciales, click sexuales…) o entre nosotros (monstruos, drug locos o enfermos). Aquí van dos textos sobre el tema:

Hal Foster: Que pasó con la modernidad?

Michael Foucault: El sujeto y el poder.



Texto de Yayo Aznar y María Iñigo.

Ver doc. completo Arte_Politica_Activismo_Aznar_Iñigo

El discurso sobre el arte público hace tiempo que ha desbordado las viejas preocupaciones del mundo del arte.

El arte público, adiposity forzosamente político, como ya se han preocupado de argumentar diferentes teóricos, puede ser un medio razonablemente efectivo de contribuir al crecimiento de la cultura democrática sobre todo si rescatamos el término “público” de las despolitizaciones conservadoras definiendo el espacio público, la llamada “esfera pública”, como una arena de actividad política y redefiniendo el arte que en él se hace como un arte que participa en o crea por sí mismo un espacio político, es decir, un espacio en el que asumimos identidades y compromisos.

Porque tal vez, como ha desarrollado escuetamente Buk-Morss , si pudiéramos politizar por fin el arte del modo radical que Benjamín sugería, éste dejaría de ser arte tal y como lo entendemos. Quedaría por fin definitivamente contaminado. Y es que de lo que estamos hablando es de una historia llena de problemas.

En la esfera pública se puede actuar de muchas maneras pero, por ahora, nos interesa analizar dos esenciales: por una parte, la actividad del artista que interviene con su obra en un espacio público con fines más o menos democráticos, y, por otra, la actividad de artistas que trabajan en el seno de grupos activistas comprometiéndose (la mayoría de las veces temporalmente) con determinados colectivos sociales y alejándose, en ocasiones de un modo radical, de las entendidas como tradicionales fronteras del arte. Al abordar un tema así somos conscientes de que los discursos teóricos que por el momento se han ocupado del tema, apenas han incluido en su argumentación obras  (lo que evidentemente es un problema a la hora de analizar producciones concretas), y entendemos que ambas posiciones son legítimas y que indiscutiblemente ambas se pueden entender como actividades artísticas, pero también entendemos que ninguna de las dos está exenta de peligros.

Hal Foster, muy consciente de los riesgos del arte político, ya se planteaba dos posturas contrapuestas . Según la primera, lo cultural sería un lugar de contestación, tanto dentro de las instituciones culturales como frente a ellas, en que tienen cabida todos los grupos sociales; lo cultural sería pues un lugar de conflicto y la estrategia a seguir sería una resistencia de interferencia (aquí y ahora) al código hegemónico de las representaciones culturales y los regímenes sociales.

La segunda posición es más radical, aunque Foster cree que también es más débil, y entiende que nos enfrentamos a un sistema total en el cual la resistencia es más complicada, ya que no sólo está “comodificado” lo  cultural, sino que lo económico se ha convertido en el lugar principal de la producción simbólica. El capital, pues, ha penetrado incluso en el interior del signo hasta el punto de que la resistencia al código a través del código es estructuralmente imposible.

El arte político, tal como lo vemos hoy, y sin quitarle un ápice de valor, tanto dentro como fuera de los conocidos espacios tradicionales del mundo de arte, puede correr el peligro de ser un sujeto excesivamente familiar para el capital, con códigos perfectamente asumidos y, por lo tanto, desactivados; puede ser, en fin, un sujeto demasiado cercano que, en el fondo, como diría Martha Rosler, hace exactamente lo que se espera de él. Ya veremos los problemas que plantea esto en algunas obras de Wodizcko.

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